viernes, 15 de julio de 2011

RED FOX

Llevaba ya horas caminando por el bosque, sintiendo el suave crujir de las hojas bajo sus patas y el incesante barullo de las gotas de agua cayendo sobre el follaje. Su andar era torpe y cansado, increíblemente lo que alguna vez le resulto un lugar familiar ahora le parecía un entorno hostil. No estaba segura de lo que había pasado, todo ocurrió muy rápido, tras un furtivo acecho había salido de su escondite para asestar su golpe fatal sobre otro hijo del bosque -sujeto a las mismas reglas, jugando el mismo juego- cuando sintió ese ruido innatural horripilante y la mordida de plomo sobre su ingle.
Ahora el sopor se estaba apoderando de ella, debía encontrar un lecho pronto, un lugar donde poder recogerse a curar sus heridas, camino un par de pasos haciendo un último esfuerzo para adentrarse en una vieja madriguera. Allí se desplomo, pobrecita de ella que creía entender el mundo, creía haberlo visto todo, creía entender las reglas de la naturaleza y ahora esta nueva experiencia la tenía en un duelo por su vida y con un nuevo miedo recorriendo su ser.
El pánico se apodero de ella, a medida que se preparaba para cruzar el umbral, el terror al fin y a lo desconocido menguaba su mente de cualquier otra sensación.
Sus movimientos se calmaron... su respiración apaciguo... sus ojos se cerraron… y lentamente su espíritu abandono su recipiente material... entonces lo vio todo, vio su bosque, vio las montañas, vio los ríos, vio el continente, vio el mundo y luego las estrellas. Su espíritu se entrelazo en una danza con el universo y comprendió el pequeño y hermoso fragmento del cual ella formaba parte. Vio el ciclo de la existencia y comprendió su belleza y sutileza. Entonces dijo: somos uno con el todo, no hay nada a que temer.
Y su espíritu en perfecta armonía, se convirtió en otra onda mas surcando el cosmos...

PD: no hay nada a que temer...